AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE
Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645)
Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;
Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.
Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,
Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.
POLVO ENAMORADO
Luis Eduardo Aute (1943)
No le temo a la vida ni a la muerte
cuando siento en mi pecho palpitar tu corazón,
no hay poder en el mundo que consiga
doblegarme por la fuerza a su razón
cuando eres tierra,
cuando soy agua.
No hay misterio que oculte su secreto
cuando siento en tu cuerpo que el principio es el final,
que la vida es el sueño que me acuna
Por tu vientre más allá del bien y el mal
cuando eres tierra,
cuando soy agua.
Y si al fin no somos más que polvo,
seamos polvo, seamos polvo nada más...
mas polvo enamorado.
No hay becerros de oro suficientes,
ni perfumes de incienso ni coronas de laurel
que consigan sembrarme ni la duda
de alejarme un sólo instante de tu piel
cuando eres tierra,
cuando soy agua.
No me importa instalarme en la locura,
ese infierno divino donde Dios y Lucifer
inventaron al ángel y al demonio
que conviven en tu cuerpo de mujer
Cuando eres tierra
cuando soy agua.













6 comentarios:
Las poesías con sonido tienen más fuerza.
Saludos.
De acuerdo contigo Alejandro, la palabra bien leída no tiene más remedio que ser escuchada. En esta entrada así me lo parece.
Un cariñoso saludo y gracias por tus comentarios.
Son las tres heridas con las que se llega, según el poema de Miguel Hernández:
la vida, el amor y la muerte.
Tal vez las tres se concentren en ese
"polvo enamorado" de Quevedo al que alude Aute.
Me encanta tu selección, Sue. Desprende ganas de vivir. Vida.
Muchos besos, amiga.
El de Quevedo, es, ¿quién puede negarlo?, uno de los más bellos poemas de amor de la lengua española. Puedo leerlo mil veces y cada vez me asombra como la primera vez. Gracias
Hermosa la asociación hernandiana. No me sorprende Elisa porque estoy acostumbrada a tu lectura, que siempre es y será bien recibida. Por tanto gracias y vuelve.
Un beso.
Sue.
Lauren las gracias te las doy a ti por leer y escribir tu comentario. El soneto de Quevedo forma parte de mi vida, y siempre vuelve a aparecer como el Guadiana. Siempre me acompaña.
Un cariñoso saludo.
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