sábado, 30 de octubre de 2010

MIGUEL: LA VERDAD INSISTE EN EL VIENTO. Centenario del nacimiento de Miguel Hernández


   Vicente: A nosotros, que hemos nacido poetas entre todos los hombres, nos ha hecho poetas la vida junto a todos los hombres. Nosotros venimos brotando del manantial de las guitarras acogidas por el pueblo, y cada poeta que muere deja en manos de otro, como una herencia, un instrumento que viene rodando desde la eternidad de la nada a nuestro corazón esparcido. Ante la sombra de dos poetas nos levantamos otros dos, y ante la nuestra se levantarán otros dos mañana. Nuestro cimiento será siempre el mismo: la tierra. Nuestro destino es parar en las manos del pueblo. Sólo esas honradas manos pueden contener lo que la sangre honrada del poeta derrama vibrante. Aquel que se atreve a manchar esas manos, aquellos que se atreven a deshonrar esa sangre, son los traidores asesinos del pueblo y la poesía, y nadie los lavará: en su misma suciedad quedarán cegados.
   Tu voz y la mía irrumpen del mismo venero. Lo que echo de menos en mi guitarra lo hallo en la tuya. Pablo Neruda y tú me habéis dado imborrables pruebas de poesía, y el pueblo, hacia el que tiendo todas mis raíces, alimenta y ensancha mis ansias y mis cuerdas con el soplo cálido de sus movimientos nobles.
   Los poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplados a través de sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres más hermosas. Hoy, este hoy de pasión, de vida, de muerte, nos empuja de un imponente modo a ti, a mí, a varios, hacia el pueblo. El pueblo espera a los poetas con la oreja y el alma tendidas al pie de cada siglo.

- Dedicatoria de Miguel Hernández a Vicente Aleixandre 
'Viento del Pueblo' (1937


El poeta oriolano. Foto: CVC

MIGUEL: LA VERDAD INSISTE EN EL VIENTO
          Manuel Villacieros Juliá 

A Miguel Hernández, poeta de Orihuela y España,
en el centenario de su nacimiento.
Alicante, a 30 de octubre de 2010


el hombre caminaba solo,
silenciado en once ominosas celdas…
                  y solo,
                  lamió las llagas de la iniquidad.
  
te hablo a ti, Miguel
                  porque estás vivo…
eres mucho más que un cuerpo sin alma,
desnudo en su tumba;
                  no perteneciste a esos, no;
no eres uno más de esos miles de olvidados
                  que dejaron tras de sí
                  aquellos que nunca pudieron vencer al viento.

fuiste nadador contracorriente
hoyando la infinitud de las olas
                  de una mar herida y rugiente,
                  oscura…
heredera de una urdimbre de sombras
                  tejida por el oscuro vencedor en la tierra.

caminaste firme,
                  nunca sometido al silencio…
Miguel, tu voz imperecedera
                  templada en campos y trincheras
no se rindió al marasmo de mil voces
de aquellas gargantas agoreras,
                  vencedoras,
                  insultantes,
que parecían relamerse
                  mascullando memorias y olvidos,
                  propios o ajenos…

ociosas palabras de unos nadies,
                  que, eternizándose en el aire,
                  semejan retratos de caras sin ojos,
                  que cuelgan de un gris nubarrón
                  y son mecidas por un viento ácido,
                  leve…
                  impenetrable.

caminaste en pos de esa verdad
                  que ha vivido latente
                  en cada espasmo de tu cuerpo enfermo…
sentirse
                  y vivir preso de una existencia sin luz,
                  rayana a las lindes del odio…
sentir en las entrañas
                  el odio de un vencedor en la tierra,
                  incapaz de derrotar al viento.

sí,
caminaste solo, Miguel,
                  impasible,
                  lúcido,
                  vulnerable…
viendo tu idea cien veces desmentida,
mil veces injuriada…
creciendo,
                 jamás derrotada
                 por el turbio vencedor en la tierra,
ese extraño que nunca venciera a las palabras,
las palabras que viven del viento…
                  las mismas que vuelan airosas
                  en tus ‘Vientos del Pueblo’.

en tu hiriente fragilidad,
viviste el lento desvanecer de tu humanidad,
el inexorable disolver de tu propia imagen;
                  y aún así, Miguel,
                  hermano,
en tu lucha sin flaquezas,
                  supimos que más firme se erguiría,
                  imponente,
tu desencajada figura,
mil veces lacerada…

juramentos y pasiones perdidas
habían silenciado tu boca,
                  mas, los vientos durmieron,
                  de la oscuridad nació una brisa sutil
                  vestida de los perfumes de la noche…
con su llegada,
sentiste que la palabra escrita
tomaba el control de tu vida
                  y que ya nada detendría la mano que escribe.

‘Existen cosas secretas
                  [dirían entonces las gentes…]
aún tras la reja de una celda,
para el poeta,
la verdad insiste en el viento…’

y el hombre,
hermano,
poeta,
    supo que sus versos estarían en la memoria de las gentes
    y que él era uno más de esos
    que no van por la vida pidiendo permiso.
                                                                                                    M. V. J.
***
Vientos del pueblo interpretado por LOS LOBOS



VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN
Miguel Hernández (1937)


Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.

Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas

 Miguel Hernández dirigiéndose a soldados y brigadistas internacionales (elpais.com) 

Miguel Hernández
1937


VIENTO DEL PUEBLO
Miguel Hernández
Ediciones Cátedra S. A.
CLÁSICOS HISPÁNICOS Y UNIVERSALES, 2010


Foto: Luis Sevillano


Sindicalista

Nació el 21 de enero de 1918 en Osma La Rasa (Soria)

Falleció  en Madrid el  29 de octubre de 2010 

¡Hasta siempre!!


6 comentarios:

Carmela dijo...

Bello y sentido homenaje a Miguel en el centenario de su nacimiento.
"Vientos del pueblo" es uno de los poemas más comprometidos y brillantes de su obra, magistralmente interpretado aquí por"Los lobos"

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas
ni quién al rayo detuvo
prisionero de una jaula?"

Lamento la pérdida de Marcelino Camacho por su lucha consecuente y su compromiso .
Otro adiós que duele.
Besos.

Susan dijo...

Gracias Carmela, ayer Miguel Hernández inundó la Red, era una fecha muy significativa la del centenario de su nacimiento. Me pareció que el "viento" era la clave...

"Los poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplados a través de sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres más hermosas. Hoy, este hoy de pasión, de vida, de muerte, nos empuja de un imponente modo a ti, a mí, a varios, hacia el pueblo. El pueblo espera a los poetas con la oreja y el alma tendidas al pie de cada siglo."
(...)
'aún tras la reja de una celda,
para el poeta,
la verdad insiste en el viento…’


También un emocionado hasta siempre a Camacho; se ha ido dejando el listón muy alto.

Un beso querida amiga.

Balovega dijo...

Buenas Noches..

LLegó con tres heridas:
la del amor
la de la muerte
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida
la del amor
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida
la de la muerte
la del amor.

Un bello homenaje a Miguel Hernanddez y un bello recuerdo a Marcelino Camacho..

Un abrazo grandote

Carmela dijo...

Si. Es el viento el encargado de desparramar los mensajes que están implícitos en su obra.
Ese viento que tantas veces habrá lastimado sus pies dentro de las abarcas rotas.
El viento que continúa a través de nosotros desgranando sus versos...

""Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
en la ventana fría.

Nunca tuve zapatos
ni trajes ni palabras.
Siempre tuve regatos
siempre penas y cabras.

...............
Y hacia el seis mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas." -Miguel -

Hoy trabajamos en el aula con los adolescentes sobre este poema .
Algunos salieron de clase impregnados de Miguel Hernández.
Enarbolando fundamentaciones generadas por la interpretación y recitando sus versos.
Fue nuestro sencillo homenaje....
El viento nos sigue emocionando.
Abrazos!

Graciela dijo...

Susan gracias por compartir estos versos de Hernández, un grande entre los grandes. Es verdad por todos lados se lo recordó y bien hecho estuvo esto. Te mando un abrazo desde Buenos Aires. Graciela boticaria :-)

Alejandro Kreiner dijo...

Es bonito recordar a personajes que han dejado huella en la sociedad.

Saludos.