Fabio Morábito Foto: Eterna Cadencia
"Me gusta dialogar con lectores jóvenes, que hacen preguntas a veces muy candorosas. Pero no me gustaría dedicarme a eso más de cierto tiempo, porque uno siente un poco que hablar demasiado de lo que uno escribe es falso. A mí las entrevistas con los escritores me aburren por eso: puede ser más interesante la visión de un lector que la del propio escritor. Sí es interesante para uno como escritor darse cuenta de las expectativas del público. Pero hay que escribir siempre en la bruma."
TAPARSE LAS OREJAS
El primer acto poético del ser humano fue algo simple: taparse las orejas. Este gesto inauguró la interioridad, pero también la falta de silencio, porque si te tapas las orejas, no es verdad que no escuchas nada: escuchas tu corazón. Estamos, pues, inmersos en el ruido. Y el ruido del corazón no es nada agradable, al grado de que hay personas que no soportan oírlo. Les asusta que el corazón se pare o, quizá, que no se pare nunca. Como sea, en el origen de la poesía debió de jugar un papel importante la omnipresencia del ruido cardiaco. Atrapado entre el bullicio del mundo y el fragor de sus latidos, ese fragor que descubrió tapándose las orejas, el hombre encontró en la poesía, o sea en el canto, un estadio intermedio que lo protegía de ambas cosas. El descubrimiento de las extrañas asociaciones y enlaces que se forman entre las palabras, empezando por la rima, fue crucial para la creación de nuestra interioridad, porque nos apartó del mundo, al mostrarnos que el lenguaje, además de un sistema de comunicación, es un universo completo. La rima, y la regularidad rítmica sin la cual la rima no existe, nos descubrieron un latido propio en las palabras. Los chistes, los rezos y las maldiciones (o sea las groserías) comparten con los poemas este descubrimiento. Todos ellos son derivaciones de la poesía. Para el corazón, el único músculo humano independiente del cerebro, el único pues que no podemos controlar, somos seres en perpetuo estado de coma. Esto nos convierte en sus huéspedes. Nacer es acostarse sobre su lecho de latidos. Sin esta conciencia de no poder controlar nuestros latidos, sino de ser más bien controlados por ellos, es poco probable que hubiéramos descubierto un latido propio en el lenguaje. Así, los poemas, los juegos de palabras, los acertijos, los chistes, las groserías, los refranes y las plegarias nos recuerdan que somos huéspedes de la vida y no sus anfitriones. Por eso la poesía se escribe siempre en un relativo estado de coma, de muerte en vida, o de la vida mirando a la muerte, que es la madre de todas las rimas.
Tapa de 8 poemas Fabio Morábito México 2005 Taller Ditoria
MI MADRE YA NO HA IDO AL MAR
Mi madre ya no ha ido
al mar
lleva una buena cantidad de años
tierra adentro,
un siglo de interioridad
cumpliéndose.
Se ha resecado de sus hijos
y vive lejos
en toros consanguíneos.
Es como una escultura de sí misma
y sólo el mar
que quita el fárrago
acumulado en la ciudad
puede acercarla a su pasado,
hacia su muerte verdadera,
y hacer que crezca nuevamente.
Mi madre necesita algún
estruendo entre los pies,
Una monótona insistencia en los oídos,
una palabra adversa
y simple que la canse,
y necesita que la llamen,
oír su nombre en otros labios,
pedir perdón
y hacer promesas,
ya no se tropieza
en nada sustantivo.
Y yo tengo que armarme de valor
para llevarla al mar
armarme de mis años
que he olvidado,
reunirme con mi madre en otro tiempo,
con un yo mismo que enterré
y que ella guarda
sin decirme nada.
Tengo que armarme de valor
para perder confianza
en lo que sé,
tengo que regresar al día
en que mi risa quedó trunca
entre las páginas de un libro,
cerrar el libro y completar la risa,
cerrar todos los libros y reírme,
cerrar todos los ojos que he ido abriendo
para que nadie me agrediera.
Estuvo bien ya de crecer,
es hora de desdibujarme,
lo que aprendí enhorabuena,
lo que olvidé también,
es hora de ser hijo de alguien
y de tener un hijo
y un esqueleto para ir al mar,
para morir
con cada hueso sin pedir ayuda.
Salí hace años a rodearla a ella
para volver al mar más solo
o acaso fui a rodear el mar
para ser hijo de otro modo de mi madre,
ya no me acuerdo qué buscaba,
nadie recuerda lo que busca,
mi madre ya no ha ido
al mar,
es todo lo que sé,
y no llevarla es no reconciliarme
con el mar, no ver el mar
como se ve después de niño,
también no ver cómo es mi madre
ahora, no saber nada de mí mismo.
Foto: Herbert Camacho
al mar
lleva una buena cantidad de años
tierra adentro,
un siglo de interioridad
cumpliéndose.
Se ha resecado de sus hijos
y vive lejos
en toros consanguíneos.
Es como una escultura de sí misma
y sólo el mar
que quita el fárrago
acumulado en la ciudad
puede acercarla a su pasado,
hacia su muerte verdadera,
y hacer que crezca nuevamente.
Mi madre necesita algún
estruendo entre los pies,
Una monótona insistencia en los oídos,
una palabra adversa
y simple que la canse,
y necesita que la llamen,
oír su nombre en otros labios,
pedir perdón
y hacer promesas,
ya no se tropieza
en nada sustantivo.
Y yo tengo que armarme de valor
para llevarla al mar
armarme de mis años
que he olvidado,
reunirme con mi madre en otro tiempo,
con un yo mismo que enterré
y que ella guarda
sin decirme nada.
Tengo que armarme de valor
para perder confianza
en lo que sé,
tengo que regresar al día
en que mi risa quedó trunca
entre las páginas de un libro,
cerrar el libro y completar la risa,
cerrar todos los libros y reírme,
cerrar todos los ojos que he ido abriendo
para que nadie me agrediera.
Estuvo bien ya de crecer,
es hora de desdibujarme,
lo que aprendí enhorabuena,
lo que olvidé también,
es hora de ser hijo de alguien
y de tener un hijo
y un esqueleto para ir al mar,
para morir
con cada hueso sin pedir ayuda.
Salí hace años a rodearla a ella
para volver al mar más solo
o acaso fui a rodear el mar
para ser hijo de otro modo de mi madre,
ya no me acuerdo qué buscaba,
nadie recuerda lo que busca,
mi madre ya no ha ido
al mar,
es todo lo que sé,
y no llevarla es no reconciliarme
con el mar, no ver el mar
como se ve después de niño,
también no ver cómo es mi madre
ahora, no saber nada de mí mismo.
Foto: Herbert Camacho
IN LIMINE
Por el perdón del mar
nacen todas las playas
sin razón y sin orden,
una cada cien mares.
Yo nací en una playa
de África, mis padres
me llevaron al norte,
a una ciudad febril,
hoy vivo en las montañas,
me acostumbré a la altura
y no escribo en mi lengua,
en ciertos días del año
me dan vértigos y mareos,
me vuelve la llanura,
parto hacia el mar que puedo,
llevo libros que no
leo, que nunca abrí,
los pájaros escriben
historias más sutiles.
Mi mar es este mar,
inerme, muy temprano,
cede a la tierra armas,
juguetes, sus manojos
de algas, sus veleidades,
emigra como un circo,
deja todo en barbecho:
la basura marina
que las mujeres aman
como una antigua hermana.
Por él que da la espalda
a todo, estoy de frente
a todo con mis ojos,
por él que pierde filo,
gano origen, terreno,
jadeo mi abecedario
variado y solitario
y encuentro al fin mi lengua
desértica de nómada,
mi suelo verdadero.
nacen todas las playas
sin razón y sin orden,
una cada cien mares.
Yo nací en una playa
de África, mis padres
me llevaron al norte,
a una ciudad febril,
hoy vivo en las montañas,
me acostumbré a la altura
y no escribo en mi lengua,
en ciertos días del año
me dan vértigos y mareos,
me vuelve la llanura,
parto hacia el mar que puedo,
llevo libros que no
leo, que nunca abrí,
los pájaros escriben
historias más sutiles.
Mi mar es este mar,
inerme, muy temprano,
cede a la tierra armas,
juguetes, sus manojos
de algas, sus veleidades,
emigra como un circo,
deja todo en barbecho:
la basura marina
que las mujeres aman
como una antigua hermana.
Por él que da la espalda
a todo, estoy de frente
a todo con mis ojos,
por él que pierde filo,
gano origen, terreno,
jadeo mi abecedario
variado y solitario
y encuentro al fin mi lengua
desértica de nómada,
mi suelo verdadero.
SI TE REVUELCA LA OLA...
a Sandra Suter que se quedó nadando |
Si te revuelca la ola procura que sea joven, esbelta, ardiente, te dejará molido el cuerpo y el corazón más grande; cuídate de las olas retóricas y viejas, de las olas con prisa, y la peor de todas, de la ola asesina, la ola que regresa. |
LOS COLUMPIOS [En la voz del autor]
MUDANZA [En la voz del autor]
OIGO LOS COCHES [En la voz de Fabio Morábito]
A tientas
Bahía Quina
Ciudad de México
Cuarteto de Pompeya
Dime tú si no es cierto...
El viento, mas...
Los amantes
Milán
Miramos largamente el mar...
Para sentirse vivo
Pierino Sempio
A tientas
Bahía Quina
Ciudad de México
Cuarteto de Pompeya
Dime tú si no es cierto...
El viento, mas...
Los amantes
Milán
Miramos largamente el mar...
Para sentirse vivo
Pierino Sempio
Fabio Morábito Casa de América (Madrid)
FABIO MORÁBITO nació en Alejandría, Egipto, en 1955. Es narrador, poeta y traductor. Hijo de padres italianos, vivió su infancia en Milán y a partir de los quince años en México. Es autor de tres libros de poesía: Lotes baldíos (FCE, 1985), que ganó el premio Carlos Pellicer en ese mismo año, De lunes todo el año (Joaquín Mortiz, 1992), que ganó el premio Aguascalientes en 1991, y Alguien de lava (Era, 2002). Los tres aparecen reunidos en el volumen La ola que regresa (FCE, 2006) y de dos libros de ensayos: El viaje y la enfermedad (1984) y Los pastores sin ovejas (1995). Caja de herramientas (1989) participa tanto del ensayo como del poema en prosa. En narrativa, ha publicado los libros de relatos La lenta furia (1989), La vida ordenada (2000) y También Berlín se olvida (2004), Grieta de fatiga (ganador del premio de narrativa Antonin Artaud 2006) además de la novela Emilio, los chistes y la muerte (2009) y un libro para niños, Cuando las panteras no eran negras (1996). Varios de sus libros han sido traducidos al alemán, al francés, al inglés, al italiano y al portugués. Por otra parte, tradujo del italiano a diversos autores, como Eugenio Montale, de quien publicó la poesía completa en 2006 (Ed. Bilingüe. Círculo de Lectores/ Galaxia Gutenberg)
CAJA DE HERRAMIENTAS
Fabio Morábito Ed. Pre-textos Valencia 2009.
Reseña: Por Juan Andrés García Román
LA LENTA FURIA de Fabio Morábito
Reedición por Eterna Cadencia 2009
GRIETA DE FATIGA de Fabio Morábito
Reedición por Eterna Cadencia 2010


















12 comentarios:
Susan...qué buen autor me has presentado...oí en su voz un par de sus poesías...me hizo instalar en ese mar y sus playas,en esa montaña...como siempre tu trabajo es excelente y ya sabés cuánto disfruto entrar a tu blog...sé qué leeré/escucharé belleza y aprenderé algo nuevo. Desde Buenos Aires te mando un boti-abrazo navideño. Grace
Lo que más me gusta de Fabio Morábito es que no se deja definir, se escapa...
Siempre atenta en tu lectura, te mando un boti-abrazo y mis deseos de una feliz navidad.
Besos, Grace.
No conocía a Fabio Morábito y he quedado gratamente sorprendida, Sue. Su prosa es muy lírica y su poesía, como dices, escapa a cualquier definición habitual. Me gusta mucho esa combinación de amor a la vida, exaltación de los instantes y a la vez su mirada de frente a la muerte y su llamada tácita a no sucumbir tan fácilmente. Tiene un toque melancólico rebosante de vida. Muy curioso.
Muchas gracias por este paseo magnífico de alto vuelo a través de Morábito.
Te sigo, aunque salgas sin querer ser notada.
Muchos besos, Sue.
Elisa, me gusta este poema de Morábito. Supongo que a todos los que escriben también:
A TIENTAS
Cada libro que escribo
me envejece,
me vuelve un descreído.
Escribo en contra
de mis pensamientos
y en contra del ruido
de mis hábitos.
Con cada libro
pago un viaje
que no hice.
En cada página que acabo
cumplo con un acuerdo,
me digo adiós
desde lo más recóndito,
pero sin alcanzar a ir muy lejos.
Escribo para no quedar
en medio de mi carne,
para que no me tiente el centro,
para rodear y resistir,
escribo para hacerme a un lado,
pero sin alcanzar a desprenderme.
De "De lunes todo el año" 1992
Muchos besos.
Querida amiga!!
Muchas felicidades.
Deseo que pases lo mejor para estas fiestas.
En paz, armonía, con mucha salúd, y junto a todos tus seres queridos.
Es un placer compartir y encontrar nuestro mundo blogósferico.
Aquí estaremos compartiendo una nueva estación y pronto un nuevo año.
Seguiremos leyéndonos y reflexionado.
Los mismos buenos deseos para ti, Adrián, y para los miembros de Panorámica del Observador.
Seguiremos leyéndonos, no lo dudes. Ha sido un año intenso... y lo que vendrá...
Un fuerte abrazo
"Para el corazón , el únmico músculo humano independiente del cerebro , el único que no podemos controlar, somo seres en perpetuo estado de coma"
Me han conmovido estas palabras.
Tengo que volver a leer este post con más detenimiento.
El poema del mar también me sacudió y se enredó con mis recuerdos.
Mi querida Susan : los mejores deseos para ti y los tuyos en esta Nochebuena y en todos los días venideros ...
Pues " todo el año es Navidad".
Gracias por la calidad de todo lo que nos brindas y por tu calidez inigualable.Por esa sensiblidad que nos llega a través de la distancia.
Besos a montones!!
En estas fechas tan entrañables que la armonía, paz y felicidad entren en tu casa.
¡¡FELIZ NAVIDAD!!
Un abrazo.
Carmela, la cuenta atrás para que el año termine está a tope. Espero que en 2011 sigamos en la brecha.
Mis mejores deseos para ti y tus familiares y amigos (entre los que me siento incluida).
Un beso, con mucho cariño!!
Michísmas gracias por la cariñosa felicitación, Ricardo.
Visito tu blog y te dejo unas palabras.
Un abrazo
Que en estas fiestas, la magia sea tu mejor traje, tu sonrisa el mejor regalo, tus ojos el mejor destino, y tu felicidad mi mejor deseo.
Este año no esperes regalos. Estoy de copas con los Reyes Magos y la cosa se nos ha ido de las manos.
Feliz 2011 ..
Gracias por los buenos deseos, Balo.
Que no cunda el pánico, creo que los RR.MM y tú tenéis tiempo hasta el 5 de enero para arreglar lo de los regalos :)
Feliz 2011, un beso
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